HOMO CIBERNETICUS

Ernesto Grün

Ex Presidente de la
Asociación Argentina de Teoría General de Sistemas
y Cibernética (GESI)

Ex Profesor Titular de Teoría General del Derecho y
Filosofía del Derecho
Facultad de Derecho -Universidad de Buenos Aires, Argentina


 

 

 

¨Estamos en los albores de una nueva fase de la evolución y las
violentas huellas(eddies) debidas a este cambio en el orden de las cosas
aún oculta este hecho a los ojos de la mayoría"

Lecomte de Noüy, Human Destiny.

 


La tesis que desarrollaremos en este trabajo será que nos encontramos en una nueva fase de la evolución, caracterizada por la aparición del "hombre cibernético" que sucederá al "homo sapiens".Y que nos es necesario, más aún, imprescindible, como seres humanos, tomar conciencia de ello, proceder en consecuencia, para no ser relegados al status de una especie inferior, sino poder integrarnos armónicamente en esa corriente evolutiva.

El homo sapiens aparece como un proceso de la evolución del Australopithecus, pasando por el homo erectus hasta llegar a lo que somos hoy, que pomposamente denominamos "hombre sabio". Pero la cosa no termina allí. Tenemos que tomar conciencia que no somos "los reyes de la creación." Ni la culminación definitiva de la misma.

Decía, ya hace cincuenta años, Lecomte de Noüy que la evolución continúa en la humanidad a través de las manifestaciones del cerebro y mediante la activa y voluntaria colaboración de los propios seres humanos. Afirma que el hombre, descendiente de gusanos marinos, es hoy capaz de concebir la futura existencia de un ser superior y de desear ser su antecesor. El hombre con su cerebro actual no representa el fin de la evolución -exclama-, sino solamente una etapa intermedia entre el pasado, pesadamente cargado con las memorias de la bestia, y el futuro, rico en más altas promesas. Señala, además, que el hombre ahora posee los medios externos que facilitarán el esfuerzo interno requerido para apretar los lazos que lo hacen una de las células en este gigantesco organismo llamado humanidad.

Hace apenas unos pocos años comenzaba a intuirse que se produciría, a corto plazo, una simbiosis entre las máquinas cibernéticas y los seres humanos. Pues bien, esto ya está, en realidad,en curso, como señala Katherine Hayles en un libro sumamente interesante por múltiples aspectos. Explica que tales fusiones de organismos humanos y mecanismos cibernéticos pueden parecer distantes, sin embargo, en los hechos cyborgs (un término acuñado sobre la conjunción de" cybernetic" y " organism") ya existen y no son particulamente infrecuentes. Cerca del 10% de la población de los Estados Unidos son cyborgs, incluyendo gente que tiene marcapasos electrónicos, articulaciones artificiales, miembros prostéticos y piel artificial. E indica que "lo posmoderno anticipa e implica lo posthumano". Más aún como lo señala Norbert Bolzel, cyborg, el organismo, es solamente un espectacular caso especial del hecho que el hombre entra hoy en completamente nuevas relaciones sinergéticas con la máquina. Pero debe entendenderse esta evolución más fundamental y radicalmente: podemos observar los primeros signos de una combinación general de lo orgánico y anorgánico. Bolz también señala que ya podemos ver los primeros aprestos para una generalizada mezcla de lo orgánico con lo inorgánico. Hoy se pueden combinar proteínas con metales. La naturaleza entra como un elemento constructivo en la técnica. Respecto de lo cual observa Paul Virilio que los instrumentos siempre estuvieron fuera del campo humano, pero ahora la tecnología ya no hace explosión lejos del cuerpo, sino implosión en su interior. Es muy significativo, y tal vez el acontecimiento mas importante de nuestra historia: no se trata ya de enviar tecnología a otros planetas sino de hacerlas aterrizar en nuestro cuerpo. Por lo cual "a partir de ahora,los seres y las cosas que nos rodean ya no son más que campos y lo real no es más que una red, pero una red cibernética, puesto que todo es interior al campo y sólo a él¨.

Y casi treinta años atrás Goudot Perrot se preguntaba si existirá algún día un ser que, poseyendo un sistema de organización superior al hombre, ponga a disposición de este superhombre funciones de adaptación a todas las condiciones de la vida, permitiéndole responder a todas las informaciones y que el genio humano llegará a suplir por medio de las máquinas, cada día más perfectas, los medios psicológicos de los que le han dotado los caracteres genéticos.

Mucho más recientemente, en 1995, decía Alejandro Piscitelli estar convencido de la existencia de una inteligencia colectiva y explora la potencial simbiosis hombre/máquina que resultaría en engrendros -más que humanos-, en máquinas poshumanas. La técnica -afirma-, continúa a la biología por otros medios y la perfecciona pero sin romper definitivamente con ella jamás. Sostiene, creemos que con razón, que un día cercano cruzaremos una compuerta evolutiva que dividirá la historia en dos. Antes y después, momento -muy próximo- todo será distinto; de un modo quizá nunca visto en la historia evolutiva salvo cuando aparecieron los primeros seres vivientes, aunque éstos no eran conscientes (habremos de serlo nosotros?) de pertenecer a un nuevo reino y advierte que con la poshumanidad habrá llegado (demasiado tardíamente?) el momento de realmente empezar a preocuparnos por la continuidad de la especie. Con un enfoque opuesto al respecto dice Hans Moravec que lo que nos espera no es el olvido, sino un futuro que, desde nuestra ventajosa situación actual, se puede describir con las palabras "posbiológico" o mejor aún "sobrenatural". Pero también advierte que nos aproximamos al momento en que prácticamente todas las funciones humanas esenciales, físicas y mentales, tendrán su equivalente artificial y que estas máquinas podrán llevar a cabo nuestra evolución cultural, incluyendo su propia construcción, y perfeccionarse sin nosotros y sin nuestros genes. Cuando esto suceda, nuestro ADN se encontrará sin trabajo y además habrá perdido la carrera evolutiva en un nuevo tipo de competición. Más aún, advierte que las máquinas inteligentes, por muy benévolas que sean, amenazan nuestra existencia, ya que pueden sustituirnos en el espacio ecológico que habitamos.

Proféticamente decía Jastrow hace unos 15 años que "por los alrededores de 1995, según las actuales tendencias -es probable que veamos al ordenador como una naciente forma de vida, en competencia con el hombre-¨. (Hoy,esto se refleja en el hecho que la computadora "Deep Blue" ganó al campeón mundial de ajedrez Kasparov...) Y en el último capítulo de su libro formulaba interesantes predicciones que, en muchos aspectos se están cumpliendo. Pero lo que quizá no vieron este autor y otros que citamos en el presente trabajo es la colaboración que la ingeniería genética, vinculada, también ella, desde otro ángulo con la cibernética puede hacer para lograr una simbiosis más armoniosa entre las máquinas cibernéticas y los seres humanos, al menos en esta etapa de transición que estamos, por lo que parece, viviendo. Con lo cual no se produciría una sustitución de la especie humana sino su modificación e integración con las máquinas inteligentes, es decir, su superación y no su desaparición. Con relación a esto y la reciente expansión de la técnica de clonación escribián Alvin y Heidi Toffler: "vistos de una manera interrelacionada (los robots y la clonación, lo que los autores llaman clobots) apuntan hacia una convergencia que cambiará completamente la evolución de la especie humana"

En una línea afín a estas meditaciones decía contemporáneamente Eric Chaisson que la aparición de vida tecnológicamente inteligente como elemento dominante es la segunda gran transformación de la historia.Es el acontecimiento crucial en el desarrollo de la materia, al otro lado de cuyo umbral las formas de vida pueden empezar realmente a comprender su función en el universo.Tenemos pues,la obligación,la responsabilidad, de sobrevivir. Postula asimismo que la vida tecnológicamente inteligente no sólo es capaz de manipular la materia sino puede cambiar el curso de la evolución. Advierte que la creciente complejidad de la maquinaria "inteligente"es un peligro potencial que nuestros descendientes tendrán que afrontar y se pregunta si la inteligencia artificial podría ser el siguiente estadio en el progeso de la evolución cósmica y si es sólo una cuestión de tiempo antes que las computadoras basadas en el silicio superen e incluso reemplacen a los seres humanos; si están contados nuestros días de dominio intelectual. Como lo explica Michell Waldrop en su libro "Complexity" a cada nivel de complejidad aparecen propiedades totalmente nuevas, y en cada etapa, son necesarias nuevas leyes, conceptos y generalizaciones, que requieren inspiración y creatividad. en un grado tan grande como en la anterior.

Otra línea que puede seguirse en la indagación de este futuro próximo de simbiosis es el que sugiere Charles Francois en un corto pero importante trabajo, la idea de la emergencia de un cerebro planetario, particularmente si conectamos sus ideas con la explosiva utilización de la World Wide Web o Internet en estos últimos tres o cuatro años.

En un trabajo reciente el sistemista español Rafael Rodriguez Delgado define sistémicamente un Cerebro Colectivo como "una estructura supraindividual cibernética constituída por sistema humanos, mecánicos y electrónicos organizados en subsistemas receptores de información, un dispositivo elaborador central, una o más memorias masivas y uno o más efectores productores de información favorable a la conservación, al desarrollo o a la transformación del organismo social de que forma parte" y señala que una de las tareas más importantes que haya de desempeñar en el futuro la Teoría y las Metodologías de sistemas será el diseño de Cerebros Colectivos.

Dentro de esta línea de pensamiento es interesante lo que un importante sistemista , Erwin Laszlo, ha escrito recientemente, en el sentido que la próxima generación de humanos podría hacer un salto evolucionario de importancia por cuanto nos aproximamos a un número mágico :10E10, diez billones, cantidad que está asociada con importantes saltos evolutivos particularmente cuando dicha cantidad de elementos o componentes se interconectan, cosa que sucede actualmente en la sociedad humana por medio de la información. La población mundial esta volviéndose extensiva e intensivamente interconectada y el resultado podría ser algo así como un supercebro planetario en el cual los individuos humanos sean meramente neuronas transmisoras de información. O como lo formula Norbert Bolz: "la electrónica es la ampliación global de nuestro sistema nervioso central¨.

Pero lo que es realmente importante advertir es que esa transición habrá de producir grandes y profundas transformaciones biológicas, sociales, políticas, económicas y ecológicas cuyas dimensiones solamente podemos comenzar a intuir.

Se está advirtiendo, por de pronto, una escición entre aquellos seres humanos totalmente alejados de toda impronta cibernética (como por ejemplo las poblaciones primitivas de América Latina, Africa y otras; de aquellos grupos humanos sobre los que la cibernética en sus distintos aspectos e implicancias prácticas y tecnológicas tiene variable y en alguno casos, trascendente incidencia e influencia.

Es imperioso que dediquemos nuestra atención tanto a los aspectos téoricos como prácticos que conlleva la aparición del "Homo Ciberneticus" sobre la faz de la Tierra..Resulta imprescindible pensar y trabajar sobre la idea de que la información y la educación, a todos los niveles debe tener en cuenta y difundir la cercanía y más aún, en ciertos aspectos ya, la concreción de esta trascendente transformación del puesto del hombre en el Cosmos..Marwin Minsky, en un trabajo publicado en Internet reflexiona que:

"en el pasado hemos tendido a vernos a nosotros mismos como el producto final de la evolución -pero nuestra evolución no ha cesado-. En realidad, ahora estamos evolucionando más rápidamente, -si bien no en la forma familiar, lenta de tipo darwiniano-. Es tiempo de que empecemos a pensar en nuestras nuevas identidades emergentes. Ahora podemos diseñar sistemas basados en nuevos tipos de "selección no natural" que pueden explotar planes y objetivos explícitos, y también podemos explotar la herencia de características adquiridas...¿Los robots heredarán la Tierra?. Sí, pero serán nuestros hijos.

Debemos nuestras mentes a las muertes y vidas de todas las criaturas que estuvieron implicadas en la lucha llamada Evolución. Nuestra labor es procurar que todo ese trabajo no termine en un desperdicio sin sentido."

Es remarcable que pese a que han transcurrido más de quince años desde que varios de los autores citados aquí han formulado sus advertencias, poco o nada se ha encarado al respecto, desde un punto de vista pragmático. Sigue vigente, en forma dominante en nuestro mundo la idea de que los seres humanos no solamente somos la culminación de la evolución de la Naturaleza, sino que estamos por afuera y por encima de ella. Esa arrogancia nos puede costar caro.Y sólo la reflexión sobre y la divulgación del fenómeno de la cibernética transformando al "homo sapiens" puede contribuir a modificar este preocupante panorama. Enseñándonos y educándonos para asumir en la mejor forma posible para nosotros y nuestros descendientes esta nueva etapa que ya se está iniciando, del tránsito del ser humano sobre la Tierra. Todo sistema, y la humanidad lo es, tiene como función prioritaria y fundamental subsistir como tal. Siendo nosotros conscientes de esta característica sistémica, debemos, pues, dirigir nuestros esfuerzos en esa dirección