PENSANDO SISTEMICAMENTE ACERCA DE LOS SISTEMAS.

Prof. Pedro A. Narvarte Arregui

Ex-Vice Rector y
Prof. Facultad de Ingeniería Industrial,
Universidad de Santiago de Chile, Chile

 

© Proyecto Cerebro Colectivo, Instituto Andino de Sistemas - IAS, Lima - Perú, 2000.
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1. Introducción

Sin lugar a dudas una palabra que cada vez se escucha con mayor frecuencia en nuestro lenguaje cotidiano es "sistema" –junto a sus adjetivos relacionados: sistemático y sistémico-.

Se hace común escuchar a la gente o a nosotros mismos, quejarnos o justificarnos responsabilizando "al sistema" –a veces con apellidos como económico, político, organizacional o simplemente a secas- de los que nos pasa. La queja se presenta siempre como refiriéndose a algo complejo, no claramente definido, lo cual está más allá de nosotros afectando o rigiendo nuestro actuar.

Sin pretender exponer un riguroso discurso, sino más bien presentar el legado que la experiencia me ha dejado en el uso de este concepto, y tratar de cooperar en la discusión respecto a su significado y del cómo traerlo a la mano en nuestro lenguaje habitual con responsabilidad, es que expongo la siguiente reflexión en relación con lo sistémico, los sistemas y el pensar en sistemas.

2. Lo Sistémico

Para comprender el origen y significado del término "sistémico", nos referiremos a lo que Checkland y Scholes (1994) expresan al respecto. Ellos definen lo sistémico como: "de o relativo a un sistema visto como un todo".

De esta definición se desprende que "lo sistémico" nos sitúa frente a la opción de enfocar y explicar aquello que estudiamos en su totalidad, a diferencia de los enfoques analíticos reductivistas, o mejor dicho, reduccionistas imperantes en la actualidad, los que solo toman algunas partes de aquello que estudian, aislándolas del conjunto y por tanto obviando sus consecuencias en el todo.

Para enriquecer esta conceptualización, nos parece pertinente centrar brevemente la atención sobre el sustantivo sistema, explorando lo que hay como trasfondo, detrás del concepto.

3. La idea de sistema

Algunas definiciones para sistemas son:

  • "Un complejo de componentes que interactúan" (Bertalanffy)
  • "Un conjunto de objetos relacionados entre sí" (Singleton)
  • "Un todo organizado y complejo: una combinación de cosas o partes que forman un complejo o todo unitario". (Kast & Rosenzweig)
  • "Conjunto de elementos interrelacionados, entre los que existe una cierta cohesión y unidad de propósito". (Diccionario Larousse)
  • "Un sistema consiste de un grupo de elementos dinámicamente relacionados en el tiempo de acuerdo a algún patrón coherente" (Beer)

Complementando esta breve muestra, es posible encontrar en la literatura, cientos de definiciones de sistema, las que en general, tienen en común tres ideas centrales, las que nos permiten entender como sistemas, a todas aquellas entidades que cumplen con:

  1. Un conjunto de partes (elementos u objetos). Esta primera idea, si bien es necesaria, por si misma es muy pobre aún para acercarnos a la idea de un sistema. En nada diferencia a la totalidad sistémica, que queremos definir, de un conglomerado.
  2. Interrelación entre esas partes o elementos. Esta segunda idea, nos reúne a las partes, pero es pobre para dar un sentido de unidad al todo. Nos acerca a la idea de estructura, pero le falta organicidad.
  3. Un patrón coherente, que le da sentido a este todo formado por las partes en interacción. Algunos autores hablan de un propósito común, o también de comunes objetivos. Sin embargo, lo que sí está claro es que proveen la unicidad que completa la idea de totalidad con sentido. Esta debiera ser, en principio, la primera condición a considerar para definir algo como un sistema si queremos ser fieles a la definición que presentan Checkland y Scholes para lo sistémico.

4. Propiedades de los Sistemas

Para complementar la definición presentada, nos parece conveniente plantear aquellas propiedades de los sistemas, las que darán mayor riqueza en el uso y definición del concepto.

La primera propiedad, corresponde a la Emergencia, fuertemente ligada con el concepto de sinergia –el todo es más que la suma de las partes-, y tiene directa relación con el patrón coherente o propósito común, mencionados en las definiciones de sistemas. Es decir, la interrelación entre las partes, entrega como resultado –hace emerger- algo que no es verificable desde estas partes y está más allá de la simple agregación del aporte que cada parte entrega al conjunto. Cómo ejemplo, ¿cómo cada operación fabril, en una empresa industrial de carácter cooperativo, nos muestra que estamos en una cooperativa?. La empresa industrial cooperativa está en el todo sinérgico, dado por la interacción de sus componentes, no es deducible desde sus particularidades productivas.

La segunda propiedad de los sistemas, corresponde a la estructura y dice relación con los componentes y relaciones entre componentes que constituyen al sistema. Dice también, que dicha estructura debe ser recursiva, es decir, todo sistema contiene y está contenido en otro sistema. De esto se desprende que las partes y relaciones que componen un sistema, son a su vez sistemas, y el sistema pasa a ser parte componente de un sistema mayor. Esto permite tratar con niveles, y por tanto administrar la complejidad en el estudio, fragmentando en partes que son totalidades, sin perder el sentido global o patrón coherente del sistema enfocado. En organizaciones humanas, esto se da como sistemas autónomos, formando parte de una totalidad, también autónoma con respecto a su nivel superior. Por ejemplo, los Departamentos académicos, son componentes identificables como totalidades (sistemas autónomos) al interior de una Facultad, como también la Facultad representa una totalidad inmersa en la Universidad a la que pertenece, claramente distinguible como un sistema autónomo. Este despliegue de complejidad de sistemas o niveles de resolución, es lo que algunos autores –Checkland (1993), Checkland y Scholes (1994), Rodriguez (1994)- llaman jerarquía de sistemas.

Las dos últimas propiedades de los sistemas corresponden a comunicación y control, y tienen directa relación con la idea de supervivencia. Ellas son las que permiten al sistema poder adaptarse a las perturbaciones del medio, y conservar de ese modo el sentido de totalidad. Volviendo al ejemplo de la Universidad, sus sistemas de calidad, su estructura organizacional administrativa y académica y sus planes estratégicos y de gestión, representan algunos de los mecanismos de comunicación y control de apoyo a la supervivencia del sistema.

5. Los Sistemas y el Observador

La comprensión del concepto de sistemas, no podemos darla aún por concluida. Quizás, la principal dificultad que encontraremos al utilizar el concepto, será al intentar definir como un sistema, cualquier ente o entidad real. Si se piensa, como ejemplo, que el fenómeno enfocado lo representa una empresa productiva, ante cualquier descripción o modelo de la empresa, correspondería preguntarse; ¿Este modelo corresponde al pensar o sentir del Directorio, la Gerencia, algún empleado de confianza, del Sindicato, los clientes o sólo al personal y caprichoso modelo del Analista de Sistemas?. Cada uno de los sistemas de observadores allí descritos imprimirá distintos patrones de coherencia a la empresa y por tanto sus concepciones de las partes e interrelaciones seguirán esas directrices, mostrando tantos sistemas como observadores o grupos de ellos tengamos.

Lo anterior nos obliga a explicar el concepto de sistemas y sus principales características considerando como aspecto importante al observador. De esta forma, la idea de sistemas como constituido por partes se desdibuja, ya que las partes no están, sino que son distinciones explicativas que hace el observador respecto de aquello que observa. Por eso y dada la importancia que adquiere el observador, al definir un sistema, convendría replantear el concepto según la abstracción hecha por un observador o una comunidad de ellos, sobre un fenómeno, que lo definen como un todo adaptativo que puede ser capaz de sobrevivir en un medio cambiante. El uso de esa imagen o metáfora por parte de observadores –individualmente o en grupo-, es lo que nos hace producir pensamiento de sistemas acerca del mundo. Esto se hace especialmente relevante cuando aquello a examinar corresponde a un fenómeno de actividad humana, y el concepto que emerge según la metáfora, corresponde al de sistema de actividad humana –como por ejemplo: una empresa, una comunidad, o cualquier grupo humano organizado-.


6. Pensando Sistémicamente

Si lo que queremos, es establecer explicaciones de lo que experimentamos u observamos según un dominio específico, entonces construimos modelos que representan la visión particular que como observador le damos a lo vivido. Es así como podremos crear modelos económicos –si el dominio de preocupación como observador es el económico-, físicos –si nos preocupa lo concreto-, sociales (si la dimensión que nos preocupa tiene relación con los grupos humanos), etc. Pero si la preocupación es por el todo, los modelos que obtendremos son sistémicos.

El pensar integrador, como es el pensamiento de sistemas tiene una tradición muy antigua, sin embargo, la constitución formal en el pensamiento de sistemas ocurre en 1955, con la formación de una sociedad para el desarrollo de la Teoría de Sistemas Generales. Sus fundadores fueron el biólogo Bertalanffy, el economista Boulding, el fisiólogo Gerard y el matemático Rapopport. "El propósito era alentar el desarrollo de "sistemas teóricos que sean aplicables a más de uno de los departamentos tradicionales del conocimiento".

A pesar que el tiempo pasado desde la creación de la Sociedad de GST, es relativamente corto como para que una disciplina se consolide, en el caso de la Sistémica, como grupo organizado que hace uso de las ideas de sistemas para comprender y actuar en el mundo, su presente es tan complejo como la riqueza caótica, a la que busca hacer frente. Hoy difícilmente podríamos hablar de la Sistémica como un marco organizado o una disciplina monolítica de interpretación o práctica en el mundo. Más bien contamos con una diversidad de propuestas que tienen en común un conjunto de conceptos y un modo común de enfocar el mundo, el holísmo.

En otras palabras, el pensamiento de sistemas tal como expresa López Garay, no es un problema de optimización o acomodo de medios, sino de búsqueda de sentido holístico. Luego, agrega: "La búsqueda de sentido holístico es la búsqueda de un marco referencial o contexto trascendental en que un fenómeno pueda desplegarse como totalidad".

Consecuente con esta explicación y para concluir con esta explicación teórica de la idea de pensar con/en sistemas, podemos expresar que el pensamiento de sistemas involucra al conjunto de observadores en la búsqueda, generalmente interminable, del sentido holístico de los fenómenos que observa. Es decir, de aquello que aflora desde su trasfondo - generalmente inarticulable-, y que lo hace constituirse en una totalidad con sentido. Por ejemplo, muchas explicaciones se podrían dar –desde contextos económicos, empresariales, políticos, sociológicos, ideológicos, referente al conjunto de empresas cooperativas inmersas en la Mondragón Corporación Cooperativa. Muchos estudios causales sobre su constitución y desarrollo podrían llevarse y se han llevado a cabo, como también augurios sobre su futuro. Pero, lo indiscutible es que hay algo que nos habla desde su interior y que hace ser a Mondragón y su movimiento cooperativo una totalidad con sentido. Pensarlo así es pensarlo sistémicamente; con su tradición, su dinámica social, empresarial y organizacional, y por supuesto, con aquellas contradicciones propias de un sistema conformado por seres humanos.

BIBLIOGRAFÍA

Beer S., "The Heart of Enterprise", Chichester Wiley, Chichester, 1979.

Beer S., "El error culpablemente felíz", 1997, artículo de la conferencia que expuso al cumplir sus 70 años.

Checkland P., "Pensamiento de sistemas, práctica de sistemas", Editorial Noriega, México, 1993.

Checkland P., Scholes J., "La metodología de los sistemas suaves de acción", MEGABYTE, México, 1994.

Jackson M., "Situación actual y perspectiva de la ciencia administrativa", Sistémica #1, Lima, 1990.

López Garay H. "Proyecto de una plataforma de base para pensar sistémicamente el problema del desarrollo de América Latina", Sistémica’ 94, Instituto Andino de Sistemas, Lima, 1995.

Narvarte P., "Estudio de la organización cooperativa como un sistema viable: una referencia estratégica para el desarrollo e inserción de empresas cooperativas en Chile", ANEXO B, en Informe de actividades (febrero – julio de 1999), Mondragón Unibertsitatea, Santiago, 1999.

Rodriguez Ulloa, R., "La Sistémica, los Sistemas Blandos y los Sistemas de Información", Universidad del Pacífico, Lima, 1994.


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